Ver Altamira seguirá siendo cuestión de suerte

A mediados de enero nos llegaban noticias de que el Patronato de Altamira había anunciado que se van a permitir visitas experimentales a la cavidad, de cinco personas y un guía a la semana. La duración de las mismas fue de 37 minutos y se realizaron hasta el mes de agosto. Las personas que participaron en las mismas se eligieron por sorteo entre aquellas que acudieron al Museo y Centro de Investigación (que alberga la réplica de la gruta), el mismo día en que se realizó la visita.

Museo de Altamira –
http://museodealtamira.mcu.es/


Este programa de visitas experimentales se inició y se prolongó hasta hasta el mes de agosto, para cuando se preveía que estuvieran las conclusiones de los investigadores sobre el estado de conservación de la cueva y sus pinturas – y la posible reapertura de la misma.

Ahora llegados a setiembre, tras una reunión este viernes, 12 de setiembre nos comunican de que la cueva mantendrá las limitaciones para unos cuantos afortunados cada semana hasta febrero para ampliar el estudio.

Historia

La Cueva de Altamira, descubierta en 1868, se encuentra a 160 metros sobre el nivel del mar, en un cerro compuesto por calizas del cretácico.

Marcelino Sanz de Sautuola


El primero en descubrir la cueva fue un aparcero del naturalista santanderino Marcelino Sanz de Sautuola, a quien aquél comunicó el hallazgo. Sautuola identificó, en el verano de 1879, el conjunto de pinturas rupestres gracias al descubrimiento fortuito de las mismas por su hija María, de diez años. Sin embargo, hasta principios del siglo XX no se reconoció la importancia del descubrimiento, coincidiendo con otros hallazgos del paleolítico en la Dordoña francesa. El 25 de abril de 1924, la cueva fue declarada monumento nacional por decreto ley y se convirtió en uno de los lugares más visitados de España.

Aperturas y cierres

Abierta al público en 1917, la Cueva de Altamira recibió tal afluencia de visitas que en 1970 se alertó del paulatino deterioro de las pinturas tras la transformación de su microclima, invariable durante milenios. En 1976 una Comisión Investigadora, creada por la Dirección General de Bellas Artes reafirmó el deterioro del conjunto pictórico y en 1977 se acordó el cierre de la cueva.

Después de exhaustivos estudios, Altamira reabrió en 1982, pero de forma limitada a la visita de 8.500 personas al año. En 1994, se aprobó el anteproyecto de réplica de las mismas que realizó el arquitecto santanderino Juan Navarro Baldeweg y cuya primera piedra se colocó el 29 de octubre de 1997. El complejo Altamira, que inauguraron los reyes de España el 17 de julio del 2001, alberga lo que ya se conoce como «neocueva», una superficie de 620 metros cuadrados en la que a tamaño natural se reproducen la entrada y el interior de la Sala de los Polícromos. Las pinturas, obra de Matilde Músquiz y Pedro Saura, se han realizado con las mismas técnicas pictóricas y materiales de los hombres prehistóricos.

Cerrada desde el año 2002, el 8 de junio del 2010, el nuevo Patronato de la Cueva de Altamira acordó, por unanimidad, la posibilidad de visitar la cueva, pero con condiciones. En agosto del 2012 el Patronato de Altamira aprobó un programa de investigación para estudio y evaluación de la presencia humana en la cueva, por lo que a partir del 27 de febrero del 2014 empezaron las primeras visitas experimentales, de cinco personas más un guía a la semana, elegidas en un sorteo de los ya inscritos para visitar la réplica.

En los seis primeros meses del presente año han visitado el Museo y Centro de Investigación de Altamira 96.629 personas, que han podido admirar la réplica, pero solo 130 incluida la visita de este último viernes, 12 de septiembre.

Referencias
La Voz de Galicia, Altamira volverá a recibir visitas de forma experimental tras doce años cerrada

La voz de Galicia, Visitar la joya de Altamira seguirá siendo una lotería

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4 comments

  1. aldobelus · septiembre 14, 2014

    Hola harpag0rnis. A la vista de los datos que muestras he deducido cuándo fui a visitarla. Sabía que había sido en mi infancia, con el colegio de mi pueblo, en Cantabria. Ahora sé que podía tener diez años o algo menos; nací en el ’66…
    Quedé impresionado con la visita. El lugar es sobrecogedor, según mis recuerdos, al menos. Y el techo donde se ubican las pinturas principales es de no creer. Tiene un zócalo bajo las pinturas donde supongo que se apoyaron sus autores, o autor, para poder estar más cómodos mientras lo hacían.
    Me quedó todo grabado profundamente, aunque con esa edad todavía no entendía la importancia de aquella excursión. Con los años comprendí por qué se me había grabado aquel día y agradezco que no se borrara, como tantas cosas de aquella edad.
    ¡Gracias por evocar esos recuerdos! Saludos

    • harpag0rnis · septiembre 14, 2014

      Me alegro, supongo que irías con menos de 11 años, ya que en el 1977 se cerró, así que normal que no lo recuerdes bien y no le dieras importancia, luego reabrió en 1982, pero tu ya tendrías 16 años, y eran visitas limitadas, así que no creo que dejaran entrar excursiones infantiles. Yo tengo más complicado, ya es difícil buscar un día, como para que vaya y no me toque premio.
      Saludos y gracias por pasarte por aquí de nuevo.

  2. Toni (Autotomía) · septiembre 14, 2014

    No he podido visitar Altamira, pero tuve la suerte de ser guía de una cueva con pinturas que limitaba el acceso y entiendo el estudio dirigido a la protección del yacimiento, aunque me parece excesivo ese celo. En la cueva en que trabajé, una cavidad de tamaño medio, el acceso se limitaba a unas 4000 personas por año. Creo que Altamira soportaría una carga más pequeña, pero que permitiera que se pudiera visitar ese santuario tan. importante. Los investigadores decidirán qué es lo mejor. ¡Un saludo!

    • harpag0rnis · septiembre 14, 2014

      Buenas Toni, si ya escuché en tu último artículo que estabas como guía en una cueva, supongo que tener que verla todos los días, le quita gran parte de la emoción. Yo prefiero que dure en el tiempo, aunque eso signifique que no puedo verla, es más prefiero ese excesivo celo, antes de ver esa excesiva indiferencia que desgraciadamente vemos en mucho lugares. Saludos

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