Romería en el santuario de A Barca, en Muxía, entre andamios

El Santuario de A Virxe de A Barca de Muxía, destruido en un incendio el 25 de diciembre de 2013, vuelve al primer plano de la actualidad con la celebración de su romería más atípica en años, con el templo cerrado a cal y canto y con un altar improvisado en uno de los laterales del edificio.

E.F.E , lanformación.com

Fue primero el fuego a causa de un rayo. Vinieron luego innumerables diluvios y vientos huracanados. El emblemático santuario de la Virxe da Barca, en Muxía, el corazón de la Costa da Morte, se repone lentamente de las sucesivas desgracias naturales que casi lo redujeron a cenizas, dejando solo en pie sus gruesos muros de piedra. “Partimos de cero, no es fácil, hasta que no terminen no se puede saber cómo quedará”, advierte, prudente, el párroco, Manuel Liñeiro.

Zesús Bua, La Voz de Galicia

Historia

Aunque el primer documento escrito que se conserva de este Santuario data del año 1544, la cristianización de este lugar así como la fundación de la primera capilla dedicada a esta Virgen tuvo que ser muy anterior.

El deterioro en el que se encontraba esta primera capilla nos hace considerar que su antigüedad provenía de uno o dos siglos atrás, por lo que podemos deducir que la primera capilla levantada en este lugar debe datar del siglo XI o XII.

Esta capilla fue reconstruida varias veces, según consta en las ejecutorias del archivo parroquial, hasta que a principios del siglo XVIII, concretamente en el año 1719, se construye el actual templo. Las obras fueron costeadas con las donaciones que hizo D. Xoan de Rivadeneira, Conde de Frigiliana, continuadas por su hija Tereixa de Taboada y su yerno, el Conde de Maceda, D. José Benito Lanzós Novoa y Andrade.

Arquitectura

El actual templo tiene planta de cruz latina, que mide 33 m. de largo por 19 de ancho, en el crucero. Su estilo es barroco y presenta semejanza con los otros templos existentes en Galicia. Consta de una sola nave con gruesos muros de sillería. En las cuatro esquinas del crucero lleva pilastras cuadradas, adosadas a los muros. A lo largo de la nave que se divide en varios trechos, en lugar de pilares lleva ménsulas, con arquitrabe y frisos lisos. De la cornisa arrancan los arcos faxóns de medio punto que sostienen la bóveda de cañón que cubre la parte de la nave anterior al crucero. Este se cubre con bóveda de aristas en su parte central y en los brazos laterales con bóveda sobre lunetos que también se repite en el prebisterio.

En conjunto resulta un edificio de estilo barroco pero no falto de influencias del clasicismo del siglo anterior. Su austeridad y monotonía se rompe con la rica ornamentación de sus retablos.

El retablo Mayor actual es obra del artista compostelano Miguel de Romay, de estilo barroco y está dedicado a la Virgen de la Barca. Se contrata en el año 1717 por D. Francisco Mourín, administrador del Conde de Maceda.

Recuperación

Presupuestadas en 757.197 euros, que al final pagará íntegramente el Arzobispado de Santiago, las obras incluyen tanto fabricar de nuevo parte de lo que devoraron las llamas como recuperar lo que resistió a un incendio que destruyó un templo de estilo barroco de 1719 en el que el Estado acababa de gastar medio millón para rehabilitarlo. El fuego, causado por un rayo que cayó en un cuadro eléctrico que, en contra de lo previsto, no había sido renovado, carbonizó por completo la sacristía y redujo a cenizas el retablo mayor. La Iglesia se plantea en el futuro la posibilidad de convocar un concurso para construir uno nuevo.

Pero antes queda mucho por hacer para intentar devolver, al menos en parte, el esplendor a esta venerada construcción. “El templo quedó ahumado pero no quemado”, precisaba ayer García al explicar cómo ya se trabaja en la recuperación de púlpitos, parte de la tribuna, de las vidrieras que quedaron intactas o de los ángeles del santuario. Las llamas tampoco alcanzaron los seis retablos laterales que finalmente, y aunque la Iglesia lo había descartado en un principio, serán restaurados. Una delicada tarea que incluye la eliminación de humedades de la madera.

No resulta fácil garantizar no solo que la estructura del templo aguante, sino que cumpla con los baremos de seguridad y de construcción del siglo XXI. Hubo que recurrir a madera laminada para sostener el flamante tejado. “Las vigas de ahora son más grandes que las de antes, y era la única solución para conseguir unas nuevas que con menos canto tengan suficiente resistencia”, explica la arquitecta.

Referencias

  • El País, A Barca se recupera lentamente
  • Concello de Muxía, Patrimonio Cultural : El Santuario de la Virgen de la Barca
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